San Miguel nos dice:

domingo, 27 de octubre de 2013

Misión a La Colmena - 2013



     Del viernes 25 al domingo 27 de octubre hemos realizado una visita misionera a la ciudad de La Colmena, en el Departamento de Paraguarí.

Encuentro de Oración por la Misión - Sab. 19 de octubre

     Un equipo de jóvenes de destacada labor, coordinados por José María Romero, miembro del Consejo de FVD, estuvieron a cargo de la impecable organización. Es de destacar la inestimable ayuda que nos prestaron los "tíos" Juan Giménez y Luz Marina González (tia luchi), quienes desde la cocina dieron muestra ejemplar de espíritu de servicio abnegado, amoroso y desinteresado.

     Si bien la misión se realizó durante el último fin de semana de octube, los preparativos para la misma iniciaron mucho antes, con encuentros de formación y de oración, así como visitas previas del equipo organizador a La Colmena para ajustar detalles.
El Padre Osvaldo Caniza, durante la Santa Misa

Padre Tobía Sosio, charlando con algunos misioneros
Hno. Raúl Villalba, durante su charla
     Durante los días de misión hemos tenido la oportunidad de disfrutar la hospitalidad de los pobladores y  de compartir con sus familias en el centro de La Colmena y en las Compañías: San Miguel, Potrero Garay, Martínez Cue, San Antonio. Hemos meditado la Palabra de Dios y hemos orado, reímos y nos conmovimos, jugamos con los niños, charlamos con los jóvenes, compartimos la Eucaristía cada día en el Templo de la Parroquia San Francisco Javier gracias al Párroco, el Padre Osvaldo Caniza, quien nos recibió y permitió misionar en la localidad y luego al Padre Tobía Sosio quien también se nos sumó desde Asunción y celebró la Santa Misa en algunas de las compañías.

     Un momento particularmente íntimo y emotivo se vivió durante la breve charla que nos regaló a los misioneros el Hermano Raúl Villalba, quien próximamente realizará sus Votos Perpétuos.

     Se me hace realmente imposible tratar de resumir en pocas líneas todo lo vivido antes, durante y luego de culminada la visita misionera. En una palabra: intenso. Intenso el trabajo, pero también intensa la presencia de Dios en todo y en todos. Indescriptiblemente hermosa, la misión ha sido una prueba nuevamente irrefutable de que Dios nunca se deja ganar en generosidad. Ahora esperamos pacientemente a cosechar los frutos de la siembra.


     Damos gracias a Dios, y a todos quienes de una u otra manera se hayan visto involucrados en este servicio que pretendimos realizar por amor a Dios y para "buscar para los demás una dicha semejante", semejante a la nuestra que somos inmensamente felices por tener en nuestra vida a Jesucristo.

     Que Nuestra Señora de Betharram y San Miguel Garicoïts nos ayuden a que nuestro día a día también podamos vivirlo como una misión constante.



César E. Prous




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